Los tabernáculos
Las imágenes de devoción presentes en el territorio de Signa se proponen a través de iconografías, sobretodo en lo que concierne a las relacionadas con el culto mariano, difundidas en las zonas vecinas –a parte de algunas excepciones-; y el discurso es válido bien para las diferentes versiones de la Madonna de Los Dolores, de Gracia y del Rosario y de La Inmaculada Concepción producidas en la manufactura Ginori entre finales del siglo XVIII y mitad del sucesivo –y siguientes-, bien por la recientísima proliferación de las de Notre Dame de Lourdes.
Desde el punto de vista meramente cualitativo, por otra parte, circunstancias históricas han constituido factores seguramente determinantes. Inicialmente la limitada extensión del área del ayuntamiento –apenas 18km- y la disminución de éstos ha contribuido ulteriormente también a la ausencia poblaciones en vastas zonas, como la de Renai, debida a las desfavorables condiciones ambientales; las destrucciones bélicas del último conflicto, si bien limitadas a las poblaciones adyacentes al puente del Arno; y una desordenada desarrollo urbanístico, cuya negativa contribución, aunque no ha sido completamente verificada su incidencia, aparece de todas formas igualmente incontestable, lo cual comporta una falta de respeto por las estratificaciones históricas, artísticas y ambientales preexistentes.
Son por lo menos cinco los tabernáculos propios y verdaderos, dotados, esto es, de una estructura arquitectónica, todos ubicados a lo largo de los caminos de ingreso, en el cinturón externo del antiguo castillo, en los burgos “extra moenia”; y que constituyen sin duda elementos de carácter histórico-artístico de gran relieve.
A lo largo de la actual calle Garibaldi, que conduce a la localidad de San Miniato, se encuentra aquel tabernáculo, actualmente vació pero que contenía originariamente un fresco asignado al llamado Maestro de Signa, despegado en 1989 se ha terminado de restaurar en 1994. Las partes pintadas que han podido ser salvadas de la total destrucción, desgraciadamente, son notablemente reducidas, centradas limitadas prácticamente, a la parte central, la zona superior del rostro de la Virgen y dos ángeles que sostienen la cortina y debajo del arco, una figura del Redentor. El resto se ha perdido completamente, únicamente reconstruible a partir de una foto tomada en torno a la mitad de los años sesenta y actualmente conservada en el archivo del Grupo Arqueológico de Signa.
(n.d.r. Este fresco, después de la restauración, ha sido colocado en el interior de la Iglesia de San Lorenzo)
Otro fresco de una cierta importancia es el que se recoge en el tabernáculo de la calle Edera. La pintura, recientemente ha sido incluida en el corpus de los trabajos de Domenico de Michelino por Anna Maria Benacchioni, la cual ha postulado la fecha de la realización basada en convincentes comparaciones estilísticas con otras obras del mismo autor, en la mitad de los años sesenta del siglo XV.
Constituido igualmente por un simple nicho privo de un frontispicio arquitectónico que subraya la importancia, el tabernáculo de la calle de Berti, llamado también “Del Torrino” por la casa-torre medieval. De la superficie pintada no se ha podido conservar desgraciadamente absolutamente nada. La restauración conducida entre 1981 y 1982 ha permitido sin embargo, la resuperación de la sinopia que descubren analogías con las soluciones usadas dentro del último cuarto del siglo XV en el taller de Verrocchio, y que nos llevan , en particular, a los modos de Lorenzo de Credi
El mérito del edificio puesto en la calle Redina conocida comúnmente come “tabernáculo del pocillo” –por el pozo anexo al muro de delimitación que se orienta hacia la villa Moriubaldini-Tanini-Tempesti no reside, en la imagen pintada de una Madonna con el Bambino y querubines, mediocre obra al fresco seguramente local del XIX-, sino en la complejidad estructural que la asimila a una propia y verdadera arquitectura. En piedra serena, ésta constituye de hecho un elemento decorativo binario ciertamente no de pasar inadvertido, por cuestiones de estilo se sitúa seguramente hacia el final del siglo XVIII.
Para concluir este comento sumario queda por recordar el tabernáculo situado en el ángulo entre la calle San Miniato y la calle Sorelle Gramatica caracterizado por una monumental estructura arquitectónica, donde todavía es claramente legible las armas de los Gondi, familia que tenía vastas propiedades en la zona, entre las cuales, al menos hasta la mitad del siglo XVIII, el palacio situado de frente al susodicho tabernáculo. La ejecución de las líneas inspiradas de un clasicismo compuesto, sobrio y elegante, bien podría colocarse en el último cuarto del siglo XVIII; fecha inclusive para el fresco mismo.
